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miércoles, 9 de mayo de 2012

JALEA DE MEMBRILLO


Ingredientes:
1000 gr.
Corazones de membrillo
2000 ml.
Agua

Azúcar

Elaboración:
     En un recipiente de acero inoxidable introducimos el agua y los corazones. Se dejan en remojo durante 12 horas, transcurrido este tiempo, ponemos el recipiente a fuego fuerte, y se deja hervir durante 20 minutos.
     Se retira del fuego y se cuela con un colador de ropa, y los restos simplemente se tiran. Se mide el liquido resultante, y por cada litro de liquido incorporamos 500 gr. de azúcar. Estos dos elementos bien mezclados los ponemos a hervir durante 40 minutos, hasta que empiece a espesar. Lo colocamos en flaneras o recipientes en la nevera durante varios días antes de consumirlo.



JALEA DE JAZMÍN O DE ROSAS


Ingredientes:
1000 gr.
De gelatina neutra o de manzana
20 gr.
Flor de jazmín natural o pétalos de rosas naturales
650 ml.
Agua
200 gr.
Azúcar

Elaboración:
     En una cazuela ponemos a hervir el agua a fuego fuerte. Una vez el agua hierva añadimos los jazmines, que sacaremos una vez transcurridos 3 minutos, y ponemos a salvo las flores. En esa agua incorporamos el azúcar y la gelatina.
     Cuando ha hervido a borbotones, se retira el recipiente del fuego. Hay que tener a mano los frascos de cristal en los que depositaremos en el fondo las flores de jazmín que hemos guardado, y verteremos sobre ellas la gelatina. Cerramos herméticamente los tarros y los esterilizamos a baño maría durante 15 minutos.



JALEA DE FRAMBUESAS


Ingredientes:
500 gr.
Manzanas
1000 gr.
Frambuesas limpias (pero no lavadas)
500 ml.
Agua

Azúcar según necesidad

El zumo de un limón

Elaboración:
     Se pelan y descorazonan las manzanas, se trocea la pulpa. Trituramos la pulpa troceada y las frambuesas. En una olla adecuada, colocamos la pulpa triturada, el agua, y los corazones y la piel de las manzanas, se deja cocer a fuego lento, durante 30 minutos. A continuación, se deja escurrir todo durante 3 horas  en un colador de paño, sin estrujar los restos para no enturbiar la gelatina.
     Se mide el liquido escurrido, al que se le agrega 500 gr. de azúcar por cada 500 ml. de liquido. Se pone la mezcla a cocer de liquido, azúcar y zumo de limón a fuego vivo hasta que llegue ebullición, removiendo de vez en cuando para disolver el azúcar. Retiramos con cuidado la espuma que se pueda formar, y dejamos cocer 10 minutos más hasta que alcance el punto de solidez duradera.
     Guardamos el liquido resultante en envases herméticos, cerramos los envases y se dejan a baño maría durante 15 minutos.



viernes, 4 de mayo de 2012

CONSERVAS: ALGUNOS ALIMENTOS QUE PODEMOS USAR

     A continuación os dejo una pequeña muestra de algunos alimentos que podemos utilizar en las conservas y alguna de sus cualidades:
  • Tomates: Es rico en potasio y en vitamina C.
  • Espárragos: Ricos en potasio y vitamina C, son tambien diuréticos.
  • Calabaza: De un tipo de calabaza se extrae el cabello de ángel, muy apreciado en repostería.
  • Setas: Champiñones y níscalos son los mas usados para conservas.
  • Ñoras: Intensifican el sabor de los alimentos a los que acompañan.
  • Ajos: Fuente rica en minerales, especialmente fósforo.
  • Coliflor: Rica en minerales como el potasio y el fósforo.
  • Pimiento: Una de las hortalizas con mas contenido en vitamina C.
  • Alcachofas: Especialmente ricas en potasio y fósforo.
  • Judías verdes: Ricas en potasio, calcio y fósforo.
  • Cebolla: Hortaliza de gran poder terapéutico, rica en potasio.
  • Calabacín: Rico en potasio y vitamina A.
  • Habas secas: Son especialmente ricas en minerales, particularmente en fósforo.
  • Judías blancas secas: Muy ricas en minerales, especialmente potasio y sodio.
  • Garbanzos secos: Son ricas en potasio y fósforo.
  • Grosellas: Por su alto nivel de pectina, no es necesario añadir sustancias espesantes a la jalea.
  • Melocotón: En conserva es un rico postre y muy adecuado para preparar pasteles.
  • Moras: Deben ir acompañadas de sustancias mas ricas en pectinas.
  • Frambuesas: Se acompañan de limón para hacer mas consistente la mermelada.
  • Cerezas: Por su bajo contenido en pectina, a su mermelada se añade manzana.
  • Peras: Son muy digestivas su tiempo de cocción es breve.
  • Plátano: Es especialmente rico en potasio y vitamina A.
  • Pomelo: Destaca especialmente su gran contenido en vitamina C.
  • Dátiles frescos: destacan por ser una fuente rica en minerales.
  • Ciruelas: indispensables para regular el transito intestinal.
  • Kiwi: rico en potasio y vitamina C.
  • Manzana: Muy rica en pectina, es muy útil para espesar conservas de fruta.
  • Fresón: Especialmente rico en minerales como el potasio.
  • Nueces: Son muy ricas en potasio,  fósforo y magnesio.
  • Avellanas: Su alto contenido en minerales y vitaminas A y B las convierte en un alimento energético.
  • Orejones de albaricoque: Muy ricos en potasio y vitamina A.
  • Pasas: Destacan por su contenido en potasio y vitamina E.
  • Higos secos: Son un fruto muy nutritivo, digestible, y muy recomendable como aporte energético.
  • Almendras: Muy ricas en minerales, especialmente en potasio.
  • Castañas: Son muy nutritivas y altamente energéticas, siendo un tónico muscular y nervioso muy apreciado.
  • Jarabe de grosella: Este jarabe resulta ligeramente ácido y destaca por su contenido en potasio.
  • Aceite de oliva: Es el aceite vegetal mas ricos en sustancias nutritivas esenciales; se recomienda el de la primera prensada en frió.
  • Cardamomo blanco y verde: utilizado como condimento, su sabor es fuerte.
  • Vainilla en rama: Una de las especies de sabor y aroma mas dulce y suave.
  • Tomillo: Aumenta la digestibilidad y es un gran tónico circulatorio.
  • Romero: Hierva aromática con propiedades digestivas y carminativas.
  • Jengibre: De sabor dulce, se ha de controlar su uso, pues puede resultar algo fuerte.
  • Anís estrellado: El anís, ademas de ser una hierva aromática, es un fabuloso expectorante.
  • Semillas de mostaza: Se aconseja que acompañe a alimentos proteicos.
  • Clavo: Es una de las especies mas antiguas que se conocen.
  • Canela: Utilizada en repostería y en la elaboración de salsas suaves.
  • Cúrcuma: Tiene la virtud de mejorar la digestión y la de la reabsorción de las grasas.
  • Comino: Gran aromatizador, sus semillas son altamente carminativas.
  • Nuez moscada: Concede un sabor y aroma enérgicos.
  • Eneldo: Suele acompañar a verduras y hortalizas.
  • Sal y pimienta: La sal es un condimento esencial en las conservas; se aconseja utilizar sal yodada.
  • Pimienta negra: Para todo tipo de verduras, salsas, legumbres y arroces.
  • Laurel: Esta planta aromática es un gran tónico digestivo.
  • Pimentón: Se utiliza en las conservas de medio ácido.

CONSERVAS: LA ESTERILIZACIÓN

     La esterilización consiste fundamentalmente en someter el alimento al calor durante un determinado tiempo, aislándolo del contacto con el aire en un recipiente herméticamente cerrado. Los mohos y las levaduras se destruyen entre los 65ºC y los 85ºC, pero las bacterias resisten hasta los 115ºC. En casa, estas temperaturas solo pueden obtenerse en olla a presión, y aun así, ello no garantiza la eliminación de las esporas. Por eso es mejor recurrir al proceso de tindalización, esterilizando las conservas durante 45 minutos, dejándolas a temperatura ambiente durante 24 horas y volviéndolas a esterilizar.

Advertencia:
     Si añadiéramos sal a razón de 250 gr. por litro al agua de esterilización, su punto de ebullición se elevara hasta los 108ºC. Cuanto mas ácido sea el liquido usado para las conservas, menor temperatura de esterilización necesitara.
     Por esta razón conviene añadir zumo de limón a todas las conservas de verduras con pH alcalino. El tiempo de esterilización también varia según el tamaño de los envases, por lo que es mas recomendable que no pasen el litro o el medio kilo, y lo mediremos a partir de que el agua del baño comience a hervir.

La tindalización:
     En este proceso, las conservas se esterilizan durante 45 minutos, dejándolas a temperatura ambiente durante 24 horas y volviéndolas a esterilizar. En ambos calentamientos la temperatura rebasara algo los 100ºC. Esto ofrece la ventaja de alterar menos el sabor de los alimentos conservados.

Esterilización en olla a presión:
     Se utiliza principalmente para esterilizar alimentos de pH alcalino, superior a 4,5.
  • En el fondo de la olla se pone una rejilla o un paño de cocina para aislar los tarros.
  • Se llena de agua hasta un tercio de su altura con 2 cucharadas de vinagre para que no se oscurezca la olla.
  • Se pone la olla al fuego y se deja que alcance los 80ºC.
  • Se llenan los tarros que deben estar limpios y templados, se tapan y se meten en la olla, separando unos de otros con papel o trapos. Esto evitara que se rompan durante la esterilización.
  • Se tapa la olla y cuando empiece a salir vapor se deja unos 10 minutos para que salga todo el aire.
  • Se pone la válvula y se ajusta el fuego para mantener la presión. Los tiempos de esterilización para las verduras, según el tamaño de los tarros, van de 30 a 35 minutos.
  • Una vez transcurrido el tiempo necesario, se apaga el fuego y se quita la válvula para que salga el vapor. Se deja enfriar unos minutos a temperatura ambiente y se abre.
  • Debe considerarse de forma aproximada la altitud sobre el nivel del mar del lugar donde vivimos, añadiendo 2 minutos mas de esterilización por cada 300 metros de altura.
Esterilización en el horno:
     Este método se utiliza solamente para la esterilizar conservas de  fruta. Si el horno es de convección por aire caliente, podemos poner bastantes tarros. Si es eléctrico o de gas, hay que introducirlos en varias tandas, pues si el horno esta muy lleno la temperatura no es uniforme para todos los tarros.
  • Si se trata de frutas en almíbar o hechas puré, se calienta el horno a 150ºC. Si son frutas en seco o simplemente con azúcar, basta con 130ºC.
  • Se llenan los tarros hasta 2 cm. del borde y algo mas si es en puré o confitura. Si hay almíbar se golpea un poco contra la mesa para liberar las burbujas de aire que se quedan atrapadas. Se tapan provisionalmente con papel de aluminio. conviene poner un bote extra con almíbar o el preparado que se este usando, para poder rellenar la merma que se produzca.
  • Se meten los tarros en el horno, poniéndolos sobre la rejilla, nunca sobre la bandeja. Esta se pone debajo para recoger las gotas que pudieran rebosar. Los tarros se sitúan en el centro, separados entre si y de las paredes del horno, para que el calor pueda circular.
  • Se esteriliza el tiempo indicado en la receta, que varia dependiendo del tamaño de los tarros: unos 30 minutos para frutas blandas sin apretar, de 40 a 50 si están muy comprimidas y para frutas con hueso enteras, y de 50 a 90 para frutas duras o grandes como manzanas y melocotones.
  • Mientras se esterilizan los tarros, hacer lo mismo con las tapas, hirviéndolas durante 4 o 5 minutos.
  • Retirar los botes con la debida protección y colocarlos sobre una tabla de madera o papel de periódico. Para que no se rompan.
Esterilización en olla normal al baño maría:
     Introducir los envases destapados en una olla con agua caliente, poniendo hojas de periódico o paños en el fondo. Cubrir los envases con papel para aislarlos y que no se rompan.


     Llenar la olla hasta dos tercios de los envases. Conviene que estos sean del mismo tamaño para conseguir que todos se hagan a la vez y obtener un resultado uniforme.


     Poner en el fuego. Si no son alimentos enteros, remover el contenido de los envases con el mango de una cuchara previamente esterilizada. Hervir durante 10 minutos y tapar los envases.


     Cubrir con 5 cm. de agua y dejar a fuego lento con la olla destapada. La temperatura debe subir lentamente, de manera que la ebullición se produzca al cabo de 90 minutos.


     Este método nunca debe usarse para esterilizar conservas de verduras, salvo que se haga por tindalización, como hemos visto, acidificando el caldo de las mismas y salando el agua del baño maría. Puede realizarse de varias formas.

     Con envasado en frió:
     Puede utilizarse para la fruta en almíbar.
  • Se mete esta en un tarro y se cubre con almíbar hasta 1 cm. del borde.
  • Se tapa y se mete en el baño maría cubriéndolo con 4 o 5 cm. de agua. Ésta debe estar hirviendo, y el tiempo empieza a contarse cuando se reanude el hervor.
     Con envasado en caliente:
     Se utiliza para las demás preparaciones, como confituras, mermeladas, jaleas, chutneys, etc. Aunque en estos casos no es realmente necesario por su alto contenido en azúcar, resulta sencillo y asegura una conservación perfecta.
     Se envasa en caliente y se meten los tarros ya tapados en baño maría.
     Se esterilizan normalmente el tiempo que indique la receta, contando a partir del segundo hervor. Es suficiente con 85ºC, pero si no tenemos termómetro podemos dejar que el agua hierva.

     Con precalentamiento:
     Su efecto es eliminar todo el aire del interior de la conserva para evitar alteraciones como el cambio de color y la perdida de vitaminas. Es útil para alimentos crudos que se oscurecen fácilmente al contacto con el aire, como las manzanas, melocotones o peras.
     Los envases deberán esterilizarse posteriormente entre 10 y 30 minutos, dependiendo del tamaño y la preparación que contengan.
     El termómetro es imprescindible. Si no se dispone de uno, puede aplicarse el método rápido, que consiste en hacer hervir el agua en 30 minutos y esterilizar así el tiempo indicado en la receta.

Una pequeña sugerencia:
     Al igual que sucede con las confituras, no es realmente necesario esterilizar las mermeladas. No obstante, y siempre buscando obtener el mejor resultado, es recomendable hacerlo, mas si tenemos en cuenta la sencillez del proceso.
     También es necesario conocer el grado de concentración, ya que un exceso de agua, ademas de hacer las mermeladas demasiado liquidas, facilita la proliferación de microorganismos.
     El tiempo de cocción no es igual para todas las mermeladas y dependerá de varios factores, como el grado de madurez de la fruta, su contenido en agua, su proporción de pectina, su contenido en ácido o la cantidad de azúcar que se les añada.

jueves, 3 de mayo de 2012

CONSERVAS: POSIBLES PROBLEMAS. CAUSAS Y SOLUCIONES

     Las confituras, mermeladas o jaleas pueden presentar las siguientes alteraciones:

Están liquidas:
     Puede deberse a que se haya usado una fruta con poca pectina, o que no haya cocido el tiempo suficiente para alcanzar el punto adecuado. La solución es añadir zumo de limón o puré de manzana y cocerla de nuevo hasta que alcance el punto adecuado.

Están cristalizadas:
     O bien la fruta es poco ácida o ha cocido tanto que el azúcar se ha concentrado demasiado. En el primer caso, volver a cocerla añadiendo zumo de limón, y en el segundo ponerla en un cazo con agua y limón, mezclándola bien.

Están fermentadas:
     Puede deberse a varias causas, mala limpieza de los utensilios, haber utilizado tarros todavía húmedos, una insuficiente esterilización o un cierre defectuoso. La acción de las levaduras creara burbujas de gas alcohólico en la superficie de la mermelada. Lo mas conveniente es desecharla.

Tienen moho:
     Similar al caso anterior, suele deberse a las mismas causas. Puede retirarse la capa de moho y consumirla rápidamente o volver a esterilizar el bote.


La fruta se ha decolorado:
     Suele ocurrir con frutas que se oscurecen fácilmente en contacto con el aire, como las manzanas, las peras o los melocotones. El problema se puede paliar bañando las frutas en zumo de limón en cuanto se pelan y vigilando que el almíbar de la conserva las cubra en todo momento.

El bote presenta rebosamiento:
     Suele ocurrir con las preparaciones a base de fresas, ya que aumenta de volumen al enfriarse. Para evitarlo lo mejor es dejar enfriar unos 15 minutos removiéndola bien antes de envasarlas, o llegar algo menos los tarros.

miércoles, 2 de mayo de 2012

CONSERVAS: TIPOS DE CONSERVAS

     Para elaborar conservas, es imprescindible conocer los diferentes preparados que existen y sus características. Confituras, mermeladas, jaleas, chutneys, frutas en almíbar, frutas confitadas arropes y licores tienen diferentes consistencias y su método de preparación varia según el tiempo de cocción, conservación y los ingredientes que utilicemos en su elaboración.

Confituras:
    Se elaboran cociendo frutas troceadas en un almíbar de densidad determinada, hasta que este las impregne, debiendo quedar los trozos mas o menos enteros. El porcentaje de azúcar suele variar entre el 65% y el 100% del peso de la fruta.
     Cuando se cuece la fruta se apreciara la evaporación del agua que contiene, y se contara el tiempo de cocción a partir de que esta se termine. para asegurarnos de que queda bien, podemos retirar la fruta y continuar concentrando el almíbar.

Mermeladas:
     Son mas sencillas que las confituras, ya que no hay que hacer almíbar. se elaboran cociendo la fruta troceada con el azúcar, hasta obtener un puré gelatinoso, por lo que son la mejor manera de aprovechar la porción sana de los productos que estén deteriorados. Lo único que debemos comprobar es su consistencia final, para asegurarnos de que haya alcanzado la concentración adecuada. El porcentaje de azúcar varia entre el 45% y el 100% del peso de la fruta ya limpia.


Compotas:
     De la misma forma que las mermeladas, esta preparación nos servirá para aprovechar la parte sana de las frutas, aun que su elaboración es un poco diferente.
     pelamos, deshuesamos y troceamos a tamaño medio la fruta, y la ponemos a cocer con el liquido (vino, zumo o agua) hasta que se haya evaporado el liquido. Trituramos la fruta, hasta hacerla puré, añadimos el azúcar, las especies y el licor si lo requiere la receta, y lo cocemos a fuego lento durante 30 minutos como mínimo, hasta que este bien espesa.
     Envasar en caliente, invirtiendo los tarros hasta que estén fríos. para mas seguridad pueden esterilizarse durante 10 minutos al baño maría.

Consistencia de confituras y mermeladas:
     Si se cuenta con un termómetro de almíbar, que resiste altas temperaturas, la preparacion estará lista cuando esta alcance 105ºC.
     Otra manera de comprobarla es introducir un plato en el congelador. Cuando se acerque el tiempo indicado en la receta, retiramos la preparación del fuego y cogeremos unas gotas, que dejaremos caer sobre el plato. Si estas se coagulan, estará lista. también lo estará si, al empujarla con el dedo primero se arruga y, después, el surco que hacemos no se cierra (punto de solidez duradera). 
     También se puede comprobar, dejando caer unas gotas del preparado; si lo hacen de forma pastosa y en grumos, estará lista, sucederá lo mismo si vertemos gotas en un vaso de agua helada y estas no se diluyan.

Jaleas:
     Se elabora a partir a partir del zumo de la fruta, sin rastro de pulpa, hervido con el azúcar, y si esta es poco jugosa, con algo de agua.
     Par obtener una buena jalea, ademas de acertar con la proporción de azúcar adecuada, es necesario que la fruta empleada sea lo suficientemente ácida y rica en pectina para que se forme la gelatina. Si no fuera así, podemos arreglarlo mezclando el zumo con el de otras frutas, ricas en ambas sustancias, como la manzana, que ademas no altera mucho el sabor original. No es imprescindible esterilizarlas, pero resulta interesante como garantía para una buena conservación.

Chutneys y relishes:
     La palabra chutney viene de la raíz sánscrita chatni y literalmente podría traducirse como "para chuparse los dedos". Se trata de recetas originarias de la India, en las que se suelen utilizar frutas frescas o secas, mezcladas con especies, azúcar y vinagre. También se pueden incluir verduras hortalizas o mezclar estas con las frutas. Si las verduras contienen mucha agua, como los pepinos, se pueden dejar un tiempo con sal.
     La diferencia entre un chutney y un relish esta en su textura. El chutney suele ser un puré mas o menos uniforme y espeso, y el relish lleva los ingredientes en trozos.
     Para que los chutneys queden en su punto, se escoge frutas y hortalizas muy maduras, salvo el mango, que se añade verde. Deben cocerse destapados a fuego muy lento durante 1 hora aproximadamente, hasta que se evapore el agua y queden espesos y con el sabor muy concentrado. Estará en su punto cuando no muestre zonas con liquido en la superficie.
     Los relishes se cuecen mucho menos, pues los trozos deben quedar algo crujientes. Las especies pueden añadirse en polvo o cocerse dentro de una bolsita, para poder retirarlas con facilidad. Se puede envasar en caliente o esperar a que estén tibios. Antes de consumirlos, es conveniente dejar pasar de 45 a 60 días para que el sabor se estabilice y el vinagre pierda fuerza. Pueden conservarse durante un año.

Frutas en almíbar:
     Para esta preparacion suelen escogerse frutas de la mejor calidad, enteras y sanas. Se lavan muy bien y se colocan en los envases, bien compactadas. Se rocian con el almibar hirviendo hasta que las cubra y se esterilizan, realizando un precalentamiento previo de unos 10 minutos con los envases destapados.


Arropes:
     El arrope se elabora con zumo fresco de uvas, reducido después de la cocción hasta obtener un almíbar con el propio azúcar de la fruta. También puede llevar algo de miel o trozos de fruta (melón, sandia, membrillo, higos o calabaza) que se cuecen para que queden dulces, pero dejándolos enteros.


Frutas confitadas o escarchadas:
     A grandes rasgos, el confitado es una sucesión de hervores de la fruta en un almíbar, hasta conseguir que este penetre en su interior. El problema radica en que la densidad del almíbar debe ser un poco mayor cada vez y que, entre uno y otro baño, debe de haber un periodo de reposo y espera que varia entre las 12 y 48 horas. El exito también depende de la calidad de la fruta, su madurez y su contenido en agua; la de años lluviosos no se confita bien.


Licores y bebidas de frutas y frutas en aguardiente:
     La base de alcohol suele ser aguardiente, anís o coñac, y se utiliza siempre con azúcar disuelto en frió o preparado en almíbar.
     Un alcohol de poca graduación necesita poco azúcar, mientras que si aumenta los grados precisa mas azúcar para evitar que la fruta quede acartonada. Para mezclarlos se vierte el alcohol sobre el almíbar y no del revés.
     Las frutas pequeñas no se trocean. Las de tamaño mediano y piel blanda se cortan sin pelar y se agujerean con un pincho desinfectado con alcohol. La fruta grande y de piel dura, se pela y trocea. Todas se lavaran y deberían estar secas antes de ser envasadas. Deben almacenarse en un lugar oscuro durante un mes como mínimo.

CONSERVAS: PREPARACIÓN PREVIA

     La cocción que precede al envasado tiene una doble función: por un lado, elaborar la receta que deseamos, y por otro lado, servir como primera esterilización de los alimentos. En cada caso, deben respetarse los tiempos para obtener la textura adecuada. Si hacemos las verduras o las frutas al natural, si son platos elaborados, si los queremos conservar en aceite, si hacemos encurtidos y escabeches o si los conservamos en sal, el tiempo de cocción varia y el método de conservación es diferente.

Verduras al natural:
     Lo mas frecuente es conservar las verduras al natural. en este caso, tras lavarlas, se escaldan en agua hirviendo, en poca cantidad, para no interrumpir el hervor. El tiempo necesario depende de la consistencia y el tamaño de las verduras, pero normalmente varia entre los 30 segundos y los 10 minutos. Después se sumerjan en agua fría para endurecer el producto, detener la cocción rápidamente y evitar las temperaturas intermedias que favorecerían el desarrollo microbiano. con ello quedan listas para añadirles la salmuera y envasarlas. Después deben esterilizarse en olla a presión con baño salado o tindalización.

Verduras preparadas:
     Si queremos conservar platos vegetales ya elaborados, como pisto, salsa de tomate u otros, los prepararemos de costumbre, añadiendo al final una pequeña cantidad de azúcar y vinagre que no altere excesivamente su sabor. Después simplemente se envasan en caliente y se esterilizan normalmente, según las necesidades que impongan sus ingredientes, aunque siempre es preferible hacerlo por tindalización.

Verduras en aceite:
     El aceite no es propiamente un conservante, sino mas bien un aislante, que evita el contacto del aire con el alimento. De esta manera lo protege durante un breve espacio de tiempo, pero si queremos que se conserve, debemos someter el alimento a otro proceso antes de envasarlo en aceite. Podemos hacerlo cocinándolo, salándolo o hirviéndolo con vinagre. Una vez metida en el aceite, hay que vigilar el nivel de este para compensar la merma debida a la absorción del mismo por el alimento.

Verduras en vinagre, encurtidos, escabeches y salsas:
     Las verduras deben estar en perfecto estado y algo verdes para que tengan una textura crujiente, ya que al encurtirlas se reblandecen. Para fabricar el encurtido, unas verduras, como las cebollas o los pepinos, se cocerán directamente en vinagre: otras como los espárragos, en agua, cubriéndolas después con vinagre concentrado por cocción y enfriado. El espacio entre el nivel de vinagre y la tapa debe ser mínimo, aunque es mejor que no lleguen a tocarse. Es recomendable que después de una semana en maceración, se hierva de nuevo el vinagre, y una vez frió se devuelva al envase. Para consumirlo, dejar pasar un mes, y algún tiempo mas si son trozos grandes. Para extraer los encurtidos, utilizaremos un utensilio de madera que reservamos para ello.
     Las salsas se hierven dos veces, la segunda tras haberla pasado por el colador chino. Se envasan en caliente, nada mas retirarlas, y se calientan de nuevo, con el envase invertido, para una mejor conservación. Las especies se añaden dentro de una bolsita de tela, o muy bien molidas.

Verdura con sal:
     Para conservar verduras se usa la salmuera, es decir, una solución de agua y sal. La cantidad máxima de sal que admite un  litro de agua es de 250 gr. Las verduras se pueden hervir previamente en la salmuera, o escaldarlas y envasarlas con ella.

Frutas al natural:
     Es necesario que las frutas estén sanas. Se les quita todo lo que no sea carne: rabos, piel, huesos etc. En un tarro de boca ancha se coloca una capa de fruta y se rocía con azúcar, repitiendo la operación hasta llenar el recipiente y compactando la fruta. Se cierra el pote y se esteriliza. el agua debe hervir en unos 30 minutos. Las frutas blandas o troceadas durante 10 minutos, y las duras o enteras unos 20 minutos. Los higos y las peras necesitaran 40 minutos. Para evitar que las frutas pierdan su color, rociarlas con zumo de limón.

CONSERVAS: SUSTANCIAS IMPRESCINDIBLES

     A la hora de conservar alimentos, es necesario tener en cuenta diferentes aspectos que serán importantes a la hora de elaborar una conserva: saber cual es el pH de un determinado medio, cuanta pectina contiene el alimento que vamos a conservar, si tiene suficiente azúcar o hay que añadir mas, y cual debe ser el punto de cocción del almíbar para que el resultado sea el optimo.

La acidez:
     Dependiendo del pH de un determinado medio, en este caso un alimento, se puede saber si es ácido o alcalino. La presencia de determinados ácidos en un alimento determina su pH y es importante porque en un medio ácido no pueden proliferar los microbios, y la conservación es mas fácil. Ademas, la acidez evita que el azúcar de las preparaciones cristalice, manteniendo una consistencia adecuada.
     Para hacer la equivalencia en las recetas que empleen ácido cítrico, una cucharada de zumo de limón equivale a 1 gr. de ácido cítrico. El hecho de crear un medio ácido permite reducir la temperatura y el tiempo de esterilización de la conserva. El zumo de limón es el mejor conservante que podemos utilizar, porque es natural y no pone en peligro la seguridad del proceso de elaboración.


El vinagre:
     El vinagre es un antiséptico que garantiza que no haya problemas de conservación. Deben utilizarse los que tengan 5º de acidez o mas.
     Puede concentrarse hirviéndolo un tiempo para compensar el agua que desprenden las verduras al cocerse, y muy a menudo se le añade sal.
     Los vinagres blancos aclaran los alimentos y os oscuros los decoloran. Para potenciar el sabor, se puede añadir especies y condimentos y también pequeñas cantidades de azúcar para suavizar el paladar.



La pectina:
     Es una sustancia orgánica presente de modo natural en muchos alimentos que espesa y coagula una mezcla al ser expuesta al calor. Al igual que sucede con los ácidos, los alimentos la contienen en diferentes proporciones y en muchos de ellos no se allá la suficiente para conseguir la textura adecuada.
     Esto puede compensarse añadiendo cantidades extra. También se puede comprar en tiendas, aun que no merece la pena, pues es fácil de obtener en casa y añadirla a las conservas, ya que la manzana y el membrillo la contienen en cantidad, especialmente en la piel, el corazón y las pepitas.


     Lavar abundantemente las manzanas. Sin pelarlas, cortarlas en rodajas con las pepitas.


     Introducirlas en una cazuela, en una vez y media su volumen en agua. Dejar que hiervan.


     Al cabo de 30 minutos, apagar el fuego, escurrir el caldo y añadir la cocción a las conservas.

Azúcar y otros edulcorantes:
     El azúcar es muy importante, pues ademas de funcionar como antiséptico ayuda a crear la consistencia adecuada a la conserva. Solo actúa como conservante en forma de almíbar con una densidad determinada. Para garantizar una buena conservación, la proporción final del mismo, incluyendo el que contiene la fruta, debe de ser al menos de un 65%. El contenido de azúcar de las frutas, aunque varia con la cosecha, esta entre el 10% y el 15%, pero aumenta con la cocción al evaporarse parte del agua. Si la fruta no va a cocerse, como por ejemplo si se conserva en almíbar, el porcentaje de azúcar desciende y entonces es necesario esterilizar la conserva para garantizar su buen estado.
     Como promedio, suele calcularse el mismo peso de azúcar blanco que de fruta, una vez limpia; como mínimo debe de ser de un  65% del mismo.


Los almibares:
     Técnicamente se puede definir como una disolución de sacarosa o azúcar blanco en agua. Los confiteros lo llaman simple cuando lleva dos partes de azúcar por una de agua.
     Con el calor aumenta la capacidad de la disolución para aceptar mas azúcar y lógicamente su grado de concentración.
    Hay varios pasos en su elaboración, pero el azúcar siempre debe de disolverse en agua fría. De esta forma ya se obtiene el primer almíbar, que sera muy ligero. La cocción debe hacerse a fuego muy lento. Añadir unas gotas de limón mantiene el azúcar claro en las preparaciones que necesitan almibares muy concentrados.
     Para controlar los puntos de cocción del almíbar se puede utilizar un termómetro de almibares. Este debe estar en un recipiente con agua caliente para evitar los cambios bruscos de temperatura. Para encontrar el punto adecuado en la elaboración de las confituras, la experiencia aconseja mezclar 4 partes de azúcar por una de agua, por ejemplo 800 gr. de azúcar por 200 ml. de agua, y cocer a fuego lento durante 20 minutos.


Valor nutritivo de las conservas:
     La frescura y la calidad de los ingredientes es fundamental. Seria deseable recurrir a productos de cultivo biológico si es posible.
     Evidentemente, en el proceso de elaboración se pierden nutrientes, en especial las vitaminas, por ser sensibles a la luz, el calor y el oxigeno, pero esta perdida no es mucho mayor que la que sufren estos mismos productos cuando los preparamos de manera normal. No obstante, las conservas nos brindan la posibilidad de tomar productos fuera de temporada, por lo que su aporte nutritivo es interesante. No todas las vitaminas se pierden y las sales minerales se conservan casi totalmente en los jugos de la cocción.


Aditivos:
     Por aditivos entendemos toda sustancia que se añade a la receta para mejorar sus cualidades organolépticas (color, olor, textura, sabor) que no tiene un carácter nutritivo.
     Hay que destacar dos grupos:
     Por un lado, podríamos considerar como tales todas las especies y condimentos naturales que podemos utilizar para realzar las cualidades de los alimentos, así como la pectina de manzana y el zumo de limón. A las conservas como os chutneys, relishes, salsas y recetas cocinadas, les van muy bien especies como la pimienta, jengibre, laurel, nuez moscada o canela, mientras que a las confituras, mermeladas y jaleas dan un toque delicioso pequeñas cantidades de licores como el ron, kirsch o los licores de frutas. Usados en pequeñas proporciones no solo no resultan perjudiciales para la salud, sino que la mayoría actúan como agente conservante añadido.
     Por otro lado, están los aditivos químicos, utilizados desde la antigüedad y cuyo uso se a reducido en la actualidad. Entre ellos los hay inofensivos como la pectina o E440, la vitamina B2 o E101, el carbonato cálcico o E170, o los alginatos y carragenatos que van desde el E400 hasta el E407, que son productos gelatinosos derivados de las algas. Frente a estos la lista de los sospechosos de la salud crece día a día, pues las investigaciones sobre sus efectos son lentas. Entre ellos cabe citar el caramelo o E150 usado en algunas mermeladas de naranja amarga o el colorante tartracina o E102.
     

CONSERVAS: CONSEJOS PRÁCTICOS

     Al ponernos manos a la obra, es probable que se sienta el impulso de dejar volar la imaginación para ampliar el recetario tradicional. en materia de conservas esto no es muy aconsejable, ya que son preparaciones en las que el método, comprobado y perfeccionado por años de practica, funciona y es fundamental para asegurar el éxito. se debe ser muy preciso y meticuloso durante la elaboración, pero también se puede dar rienda suelta a la creatividad a través de las combinaciones de alimentos y aderezos.

Selección de los ingredientes:
  • Los alimentos que vayamos a envasar deven estar en perfecto estado: ni muy verdes, ya que como al conservarlos pierden parte del sabor resultarian insipidos, ni muy maduros, pues al prepararlos se romperían.
  • En el caso de las frutas podemos usarlas muy maduras, pero no debemos mezclar varias con distintos grados de madurez, pues su contenido en pectina y ácido es distinto, y ademas de tener un sabor diferente, requieren diferentes tiempos de elaboración.
  • En general, cuando están muy maduros tienen menos pectina. Si están picadas por insectos o machacadas, podemos eliminar estas partes y utilizar las frutas en preparaciones que no la necesiten entera, como las mermeladas, las jaleas y los chutneys.
  • Si disponemos de huerto propio, lo ideal es recolectar a primera hora de la mañana y prepararlas en ese mismo día. La fruta es preferible cosecharla en tiempo soleado que húmedo, pues contiene menos agua. Su sabor sera mas intenso y el tiempo de cocción, menor.
  • Si las compramos, elegiremos las que sean de temporada, parezcan mas jugosas, con pieles tersas y tacto firme, y preferiblemente de agricultura biológica.
El lavado:
  • Si lo hacemos mal o de forma insuficiente, podemos estropear todo nuestro trabajo posterior. las verduras se lavan primero bajo el grifo, frotando con un cepillo aquellas que su consistencia lo permita para eliminar toda la tierra. las otras las lavaremos repetidamente en la pila o en un balde con agua, que cambiaremos a menudo. podemos utilizar un poco de vinagre para desinfectar mejor y daremos un ultimo aclarado bajo el chorro del agua.
  • Si las frutas no son biológicas, deben pelarse o lavarse bien, pues su piel contiene restos de plaguicidas. En el caso de los albaricoques, las ciruelas y las naranjas, si vamos a usarlas con piel, las frotaremos bien con un cepillo o estropajo reservado para ello. Las mas delicadas como las fresas, grosellas, arándanos o cerezas, las lavaremos antes de quitarles los rabillos, para que no pierdan su aroma ni absorban agua. las frambuesas es mejor no lavarlas.
  • Tanto las frutas como las verduras deben escurrirse bien para no añadir una cantidad extra de agua a la preparación, lo cual alargaría el proceso. en cuanto a los utensilios y superficies utilizadas, deben de estar completamente limpias.
  • Cuando utilicemos hiervas aromáticas frescas, como la menta, el tomillo o el romero, debemos tener en cuenta que hay que lavarlas muy bien antes de utilizarlas a fin de cualquier resto de tierra. Las especies secas deben ser preferiblemente de cultivo biológico.
  • Las frutas con hueso pueden conservarse con o sin él, pero siempre es mas placentero si eliminamos la semilla antes de poner la fruta en conserva, ya que después podremos cortarla con facilidad para darle otros usos en la cocina.

Envasado:


     A la hora de elegir los envases, estos deberán ser de boca ancha para facilitar el llenado. El cierre tendrá que ser al vació para evitar que entre aire y que puedan proliferar los microorganismos en el preparado. Hay que asegurarse de que el tarro quede bien cerrado.
     Los envases deben ser de cristal o cerámica, materiales que no reaccionan a los ácidos y a la sal, y que resisten temperaturas altas. Si las tapas llevan juntas de goma, se cambiaran con frecuencia para asegurar su estanqueidad. No utilizar los que tengan tapas de materiales plásticos o sintéticos, pues con el calor pueden deformarse y perder el hermetismo.
     Es conveniente esterilizarlos al mismo tiempo que elaboramos  la conserva. Una vez esterilizados, se dejan secar boca abajo sobre un escurridor limpio para que al introducir el contenido muy caliente, no se rompan. También los podemos calentar suavemente en el horno hasta alcanzar los 120ºC, sin que se toquen.
     A las 24 horas de la esterilización y cierre se debe comprobar si a hecho el vació; para ello, ademas de observar si la superficie de las tapas se a hundido ligeramente hacia adentro, podemos golpearla con una cuchara de madera. Si el sonido es hueco, no esta bien cerrado.


Etiquetado y almacenamiento:


     Las conservas caseras bien hechas suelen durar alrededor de 18 meses. Una vez abierta debe conservarse en la nevera y consumir en poco tiempo. Las de verduras deben cocinarse unos 15 minutos en cualquier caso, antes de consumirlas, y terminarlas en 48 horas.
     Las etiquetaremos, indicando el contenido y la fecha de envasado, para un mayor control en el consumo. Guardándolas en un lugar fresco, seco y oscuro, con lo que lograremos una mejor conservación y durabilidad.



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