miércoles, 2 de mayo de 2012

CONSERVAS: TIPOS DE CONSERVAS

     Para elaborar conservas, es imprescindible conocer los diferentes preparados que existen y sus características. Confituras, mermeladas, jaleas, chutneys, frutas en almíbar, frutas confitadas arropes y licores tienen diferentes consistencias y su método de preparación varia según el tiempo de cocción, conservación y los ingredientes que utilicemos en su elaboración.

Confituras:
    Se elaboran cociendo frutas troceadas en un almíbar de densidad determinada, hasta que este las impregne, debiendo quedar los trozos mas o menos enteros. El porcentaje de azúcar suele variar entre el 65% y el 100% del peso de la fruta.
     Cuando se cuece la fruta se apreciara la evaporación del agua que contiene, y se contara el tiempo de cocción a partir de que esta se termine. para asegurarnos de que queda bien, podemos retirar la fruta y continuar concentrando el almíbar.

Mermeladas:
     Son mas sencillas que las confituras, ya que no hay que hacer almíbar. se elaboran cociendo la fruta troceada con el azúcar, hasta obtener un puré gelatinoso, por lo que son la mejor manera de aprovechar la porción sana de los productos que estén deteriorados. Lo único que debemos comprobar es su consistencia final, para asegurarnos de que haya alcanzado la concentración adecuada. El porcentaje de azúcar varia entre el 45% y el 100% del peso de la fruta ya limpia.


Compotas:
     De la misma forma que las mermeladas, esta preparación nos servirá para aprovechar la parte sana de las frutas, aun que su elaboración es un poco diferente.
     pelamos, deshuesamos y troceamos a tamaño medio la fruta, y la ponemos a cocer con el liquido (vino, zumo o agua) hasta que se haya evaporado el liquido. Trituramos la fruta, hasta hacerla puré, añadimos el azúcar, las especies y el licor si lo requiere la receta, y lo cocemos a fuego lento durante 30 minutos como mínimo, hasta que este bien espesa.
     Envasar en caliente, invirtiendo los tarros hasta que estén fríos. para mas seguridad pueden esterilizarse durante 10 minutos al baño maría.

Consistencia de confituras y mermeladas:
     Si se cuenta con un termómetro de almíbar, que resiste altas temperaturas, la preparacion estará lista cuando esta alcance 105ºC.
     Otra manera de comprobarla es introducir un plato en el congelador. Cuando se acerque el tiempo indicado en la receta, retiramos la preparación del fuego y cogeremos unas gotas, que dejaremos caer sobre el plato. Si estas se coagulan, estará lista. también lo estará si, al empujarla con el dedo primero se arruga y, después, el surco que hacemos no se cierra (punto de solidez duradera). 
     También se puede comprobar, dejando caer unas gotas del preparado; si lo hacen de forma pastosa y en grumos, estará lista, sucederá lo mismo si vertemos gotas en un vaso de agua helada y estas no se diluyan.

Jaleas:
     Se elabora a partir a partir del zumo de la fruta, sin rastro de pulpa, hervido con el azúcar, y si esta es poco jugosa, con algo de agua.
     Par obtener una buena jalea, ademas de acertar con la proporción de azúcar adecuada, es necesario que la fruta empleada sea lo suficientemente ácida y rica en pectina para que se forme la gelatina. Si no fuera así, podemos arreglarlo mezclando el zumo con el de otras frutas, ricas en ambas sustancias, como la manzana, que ademas no altera mucho el sabor original. No es imprescindible esterilizarlas, pero resulta interesante como garantía para una buena conservación.

Chutneys y relishes:
     La palabra chutney viene de la raíz sánscrita chatni y literalmente podría traducirse como "para chuparse los dedos". Se trata de recetas originarias de la India, en las que se suelen utilizar frutas frescas o secas, mezcladas con especies, azúcar y vinagre. También se pueden incluir verduras hortalizas o mezclar estas con las frutas. Si las verduras contienen mucha agua, como los pepinos, se pueden dejar un tiempo con sal.
     La diferencia entre un chutney y un relish esta en su textura. El chutney suele ser un puré mas o menos uniforme y espeso, y el relish lleva los ingredientes en trozos.
     Para que los chutneys queden en su punto, se escoge frutas y hortalizas muy maduras, salvo el mango, que se añade verde. Deben cocerse destapados a fuego muy lento durante 1 hora aproximadamente, hasta que se evapore el agua y queden espesos y con el sabor muy concentrado. Estará en su punto cuando no muestre zonas con liquido en la superficie.
     Los relishes se cuecen mucho menos, pues los trozos deben quedar algo crujientes. Las especies pueden añadirse en polvo o cocerse dentro de una bolsita, para poder retirarlas con facilidad. Se puede envasar en caliente o esperar a que estén tibios. Antes de consumirlos, es conveniente dejar pasar de 45 a 60 días para que el sabor se estabilice y el vinagre pierda fuerza. Pueden conservarse durante un año.

Frutas en almíbar:
     Para esta preparacion suelen escogerse frutas de la mejor calidad, enteras y sanas. Se lavan muy bien y se colocan en los envases, bien compactadas. Se rocian con el almibar hirviendo hasta que las cubra y se esterilizan, realizando un precalentamiento previo de unos 10 minutos con los envases destapados.


Arropes:
     El arrope se elabora con zumo fresco de uvas, reducido después de la cocción hasta obtener un almíbar con el propio azúcar de la fruta. También puede llevar algo de miel o trozos de fruta (melón, sandia, membrillo, higos o calabaza) que se cuecen para que queden dulces, pero dejándolos enteros.


Frutas confitadas o escarchadas:
     A grandes rasgos, el confitado es una sucesión de hervores de la fruta en un almíbar, hasta conseguir que este penetre en su interior. El problema radica en que la densidad del almíbar debe ser un poco mayor cada vez y que, entre uno y otro baño, debe de haber un periodo de reposo y espera que varia entre las 12 y 48 horas. El exito también depende de la calidad de la fruta, su madurez y su contenido en agua; la de años lluviosos no se confita bien.


Licores y bebidas de frutas y frutas en aguardiente:
     La base de alcohol suele ser aguardiente, anís o coñac, y se utiliza siempre con azúcar disuelto en frió o preparado en almíbar.
     Un alcohol de poca graduación necesita poco azúcar, mientras que si aumenta los grados precisa mas azúcar para evitar que la fruta quede acartonada. Para mezclarlos se vierte el alcohol sobre el almíbar y no del revés.
     Las frutas pequeñas no se trocean. Las de tamaño mediano y piel blanda se cortan sin pelar y se agujerean con un pincho desinfectado con alcohol. La fruta grande y de piel dura, se pela y trocea. Todas se lavaran y deberían estar secas antes de ser envasadas. Deben almacenarse en un lugar oscuro durante un mes como mínimo.

CONSERVAS: PREPARACIÓN PREVIA

     La cocción que precede al envasado tiene una doble función: por un lado, elaborar la receta que deseamos, y por otro lado, servir como primera esterilización de los alimentos. En cada caso, deben respetarse los tiempos para obtener la textura adecuada. Si hacemos las verduras o las frutas al natural, si son platos elaborados, si los queremos conservar en aceite, si hacemos encurtidos y escabeches o si los conservamos en sal, el tiempo de cocción varia y el método de conservación es diferente.

Verduras al natural:
     Lo mas frecuente es conservar las verduras al natural. en este caso, tras lavarlas, se escaldan en agua hirviendo, en poca cantidad, para no interrumpir el hervor. El tiempo necesario depende de la consistencia y el tamaño de las verduras, pero normalmente varia entre los 30 segundos y los 10 minutos. Después se sumerjan en agua fría para endurecer el producto, detener la cocción rápidamente y evitar las temperaturas intermedias que favorecerían el desarrollo microbiano. con ello quedan listas para añadirles la salmuera y envasarlas. Después deben esterilizarse en olla a presión con baño salado o tindalización.

Verduras preparadas:
     Si queremos conservar platos vegetales ya elaborados, como pisto, salsa de tomate u otros, los prepararemos de costumbre, añadiendo al final una pequeña cantidad de azúcar y vinagre que no altere excesivamente su sabor. Después simplemente se envasan en caliente y se esterilizan normalmente, según las necesidades que impongan sus ingredientes, aunque siempre es preferible hacerlo por tindalización.

Verduras en aceite:
     El aceite no es propiamente un conservante, sino mas bien un aislante, que evita el contacto del aire con el alimento. De esta manera lo protege durante un breve espacio de tiempo, pero si queremos que se conserve, debemos someter el alimento a otro proceso antes de envasarlo en aceite. Podemos hacerlo cocinándolo, salándolo o hirviéndolo con vinagre. Una vez metida en el aceite, hay que vigilar el nivel de este para compensar la merma debida a la absorción del mismo por el alimento.

Verduras en vinagre, encurtidos, escabeches y salsas:
     Las verduras deben estar en perfecto estado y algo verdes para que tengan una textura crujiente, ya que al encurtirlas se reblandecen. Para fabricar el encurtido, unas verduras, como las cebollas o los pepinos, se cocerán directamente en vinagre: otras como los espárragos, en agua, cubriéndolas después con vinagre concentrado por cocción y enfriado. El espacio entre el nivel de vinagre y la tapa debe ser mínimo, aunque es mejor que no lleguen a tocarse. Es recomendable que después de una semana en maceración, se hierva de nuevo el vinagre, y una vez frió se devuelva al envase. Para consumirlo, dejar pasar un mes, y algún tiempo mas si son trozos grandes. Para extraer los encurtidos, utilizaremos un utensilio de madera que reservamos para ello.
     Las salsas se hierven dos veces, la segunda tras haberla pasado por el colador chino. Se envasan en caliente, nada mas retirarlas, y se calientan de nuevo, con el envase invertido, para una mejor conservación. Las especies se añaden dentro de una bolsita de tela, o muy bien molidas.

Verdura con sal:
     Para conservar verduras se usa la salmuera, es decir, una solución de agua y sal. La cantidad máxima de sal que admite un  litro de agua es de 250 gr. Las verduras se pueden hervir previamente en la salmuera, o escaldarlas y envasarlas con ella.

Frutas al natural:
     Es necesario que las frutas estén sanas. Se les quita todo lo que no sea carne: rabos, piel, huesos etc. En un tarro de boca ancha se coloca una capa de fruta y se rocía con azúcar, repitiendo la operación hasta llenar el recipiente y compactando la fruta. Se cierra el pote y se esteriliza. el agua debe hervir en unos 30 minutos. Las frutas blandas o troceadas durante 10 minutos, y las duras o enteras unos 20 minutos. Los higos y las peras necesitaran 40 minutos. Para evitar que las frutas pierdan su color, rociarlas con zumo de limón.

CONSERVAS: SUSTANCIAS IMPRESCINDIBLES

     A la hora de conservar alimentos, es necesario tener en cuenta diferentes aspectos que serán importantes a la hora de elaborar una conserva: saber cual es el pH de un determinado medio, cuanta pectina contiene el alimento que vamos a conservar, si tiene suficiente azúcar o hay que añadir mas, y cual debe ser el punto de cocción del almíbar para que el resultado sea el optimo.

La acidez:
     Dependiendo del pH de un determinado medio, en este caso un alimento, se puede saber si es ácido o alcalino. La presencia de determinados ácidos en un alimento determina su pH y es importante porque en un medio ácido no pueden proliferar los microbios, y la conservación es mas fácil. Ademas, la acidez evita que el azúcar de las preparaciones cristalice, manteniendo una consistencia adecuada.
     Para hacer la equivalencia en las recetas que empleen ácido cítrico, una cucharada de zumo de limón equivale a 1 gr. de ácido cítrico. El hecho de crear un medio ácido permite reducir la temperatura y el tiempo de esterilización de la conserva. El zumo de limón es el mejor conservante que podemos utilizar, porque es natural y no pone en peligro la seguridad del proceso de elaboración.


El vinagre:
     El vinagre es un antiséptico que garantiza que no haya problemas de conservación. Deben utilizarse los que tengan 5º de acidez o mas.
     Puede concentrarse hirviéndolo un tiempo para compensar el agua que desprenden las verduras al cocerse, y muy a menudo se le añade sal.
     Los vinagres blancos aclaran los alimentos y os oscuros los decoloran. Para potenciar el sabor, se puede añadir especies y condimentos y también pequeñas cantidades de azúcar para suavizar el paladar.



La pectina:
     Es una sustancia orgánica presente de modo natural en muchos alimentos que espesa y coagula una mezcla al ser expuesta al calor. Al igual que sucede con los ácidos, los alimentos la contienen en diferentes proporciones y en muchos de ellos no se allá la suficiente para conseguir la textura adecuada.
     Esto puede compensarse añadiendo cantidades extra. También se puede comprar en tiendas, aun que no merece la pena, pues es fácil de obtener en casa y añadirla a las conservas, ya que la manzana y el membrillo la contienen en cantidad, especialmente en la piel, el corazón y las pepitas.


     Lavar abundantemente las manzanas. Sin pelarlas, cortarlas en rodajas con las pepitas.


     Introducirlas en una cazuela, en una vez y media su volumen en agua. Dejar que hiervan.


     Al cabo de 30 minutos, apagar el fuego, escurrir el caldo y añadir la cocción a las conservas.

Azúcar y otros edulcorantes:
     El azúcar es muy importante, pues ademas de funcionar como antiséptico ayuda a crear la consistencia adecuada a la conserva. Solo actúa como conservante en forma de almíbar con una densidad determinada. Para garantizar una buena conservación, la proporción final del mismo, incluyendo el que contiene la fruta, debe de ser al menos de un 65%. El contenido de azúcar de las frutas, aunque varia con la cosecha, esta entre el 10% y el 15%, pero aumenta con la cocción al evaporarse parte del agua. Si la fruta no va a cocerse, como por ejemplo si se conserva en almíbar, el porcentaje de azúcar desciende y entonces es necesario esterilizar la conserva para garantizar su buen estado.
     Como promedio, suele calcularse el mismo peso de azúcar blanco que de fruta, una vez limpia; como mínimo debe de ser de un  65% del mismo.


Los almibares:
     Técnicamente se puede definir como una disolución de sacarosa o azúcar blanco en agua. Los confiteros lo llaman simple cuando lleva dos partes de azúcar por una de agua.
     Con el calor aumenta la capacidad de la disolución para aceptar mas azúcar y lógicamente su grado de concentración.
    Hay varios pasos en su elaboración, pero el azúcar siempre debe de disolverse en agua fría. De esta forma ya se obtiene el primer almíbar, que sera muy ligero. La cocción debe hacerse a fuego muy lento. Añadir unas gotas de limón mantiene el azúcar claro en las preparaciones que necesitan almibares muy concentrados.
     Para controlar los puntos de cocción del almíbar se puede utilizar un termómetro de almibares. Este debe estar en un recipiente con agua caliente para evitar los cambios bruscos de temperatura. Para encontrar el punto adecuado en la elaboración de las confituras, la experiencia aconseja mezclar 4 partes de azúcar por una de agua, por ejemplo 800 gr. de azúcar por 200 ml. de agua, y cocer a fuego lento durante 20 minutos.


Valor nutritivo de las conservas:
     La frescura y la calidad de los ingredientes es fundamental. Seria deseable recurrir a productos de cultivo biológico si es posible.
     Evidentemente, en el proceso de elaboración se pierden nutrientes, en especial las vitaminas, por ser sensibles a la luz, el calor y el oxigeno, pero esta perdida no es mucho mayor que la que sufren estos mismos productos cuando los preparamos de manera normal. No obstante, las conservas nos brindan la posibilidad de tomar productos fuera de temporada, por lo que su aporte nutritivo es interesante. No todas las vitaminas se pierden y las sales minerales se conservan casi totalmente en los jugos de la cocción.


Aditivos:
     Por aditivos entendemos toda sustancia que se añade a la receta para mejorar sus cualidades organolépticas (color, olor, textura, sabor) que no tiene un carácter nutritivo.
     Hay que destacar dos grupos:
     Por un lado, podríamos considerar como tales todas las especies y condimentos naturales que podemos utilizar para realzar las cualidades de los alimentos, así como la pectina de manzana y el zumo de limón. A las conservas como os chutneys, relishes, salsas y recetas cocinadas, les van muy bien especies como la pimienta, jengibre, laurel, nuez moscada o canela, mientras que a las confituras, mermeladas y jaleas dan un toque delicioso pequeñas cantidades de licores como el ron, kirsch o los licores de frutas. Usados en pequeñas proporciones no solo no resultan perjudiciales para la salud, sino que la mayoría actúan como agente conservante añadido.
     Por otro lado, están los aditivos químicos, utilizados desde la antigüedad y cuyo uso se a reducido en la actualidad. Entre ellos los hay inofensivos como la pectina o E440, la vitamina B2 o E101, el carbonato cálcico o E170, o los alginatos y carragenatos que van desde el E400 hasta el E407, que son productos gelatinosos derivados de las algas. Frente a estos la lista de los sospechosos de la salud crece día a día, pues las investigaciones sobre sus efectos son lentas. Entre ellos cabe citar el caramelo o E150 usado en algunas mermeladas de naranja amarga o el colorante tartracina o E102.
     

CONSERVAS: CONSEJOS PRÁCTICOS

     Al ponernos manos a la obra, es probable que se sienta el impulso de dejar volar la imaginación para ampliar el recetario tradicional. en materia de conservas esto no es muy aconsejable, ya que son preparaciones en las que el método, comprobado y perfeccionado por años de practica, funciona y es fundamental para asegurar el éxito. se debe ser muy preciso y meticuloso durante la elaboración, pero también se puede dar rienda suelta a la creatividad a través de las combinaciones de alimentos y aderezos.

Selección de los ingredientes:
  • Los alimentos que vayamos a envasar deven estar en perfecto estado: ni muy verdes, ya que como al conservarlos pierden parte del sabor resultarian insipidos, ni muy maduros, pues al prepararlos se romperían.
  • En el caso de las frutas podemos usarlas muy maduras, pero no debemos mezclar varias con distintos grados de madurez, pues su contenido en pectina y ácido es distinto, y ademas de tener un sabor diferente, requieren diferentes tiempos de elaboración.
  • En general, cuando están muy maduros tienen menos pectina. Si están picadas por insectos o machacadas, podemos eliminar estas partes y utilizar las frutas en preparaciones que no la necesiten entera, como las mermeladas, las jaleas y los chutneys.
  • Si disponemos de huerto propio, lo ideal es recolectar a primera hora de la mañana y prepararlas en ese mismo día. La fruta es preferible cosecharla en tiempo soleado que húmedo, pues contiene menos agua. Su sabor sera mas intenso y el tiempo de cocción, menor.
  • Si las compramos, elegiremos las que sean de temporada, parezcan mas jugosas, con pieles tersas y tacto firme, y preferiblemente de agricultura biológica.
El lavado:
  • Si lo hacemos mal o de forma insuficiente, podemos estropear todo nuestro trabajo posterior. las verduras se lavan primero bajo el grifo, frotando con un cepillo aquellas que su consistencia lo permita para eliminar toda la tierra. las otras las lavaremos repetidamente en la pila o en un balde con agua, que cambiaremos a menudo. podemos utilizar un poco de vinagre para desinfectar mejor y daremos un ultimo aclarado bajo el chorro del agua.
  • Si las frutas no son biológicas, deben pelarse o lavarse bien, pues su piel contiene restos de plaguicidas. En el caso de los albaricoques, las ciruelas y las naranjas, si vamos a usarlas con piel, las frotaremos bien con un cepillo o estropajo reservado para ello. Las mas delicadas como las fresas, grosellas, arándanos o cerezas, las lavaremos antes de quitarles los rabillos, para que no pierdan su aroma ni absorban agua. las frambuesas es mejor no lavarlas.
  • Tanto las frutas como las verduras deben escurrirse bien para no añadir una cantidad extra de agua a la preparación, lo cual alargaría el proceso. en cuanto a los utensilios y superficies utilizadas, deben de estar completamente limpias.
  • Cuando utilicemos hiervas aromáticas frescas, como la menta, el tomillo o el romero, debemos tener en cuenta que hay que lavarlas muy bien antes de utilizarlas a fin de cualquier resto de tierra. Las especies secas deben ser preferiblemente de cultivo biológico.
  • Las frutas con hueso pueden conservarse con o sin él, pero siempre es mas placentero si eliminamos la semilla antes de poner la fruta en conserva, ya que después podremos cortarla con facilidad para darle otros usos en la cocina.

Envasado:


     A la hora de elegir los envases, estos deberán ser de boca ancha para facilitar el llenado. El cierre tendrá que ser al vació para evitar que entre aire y que puedan proliferar los microorganismos en el preparado. Hay que asegurarse de que el tarro quede bien cerrado.
     Los envases deben ser de cristal o cerámica, materiales que no reaccionan a los ácidos y a la sal, y que resisten temperaturas altas. Si las tapas llevan juntas de goma, se cambiaran con frecuencia para asegurar su estanqueidad. No utilizar los que tengan tapas de materiales plásticos o sintéticos, pues con el calor pueden deformarse y perder el hermetismo.
     Es conveniente esterilizarlos al mismo tiempo que elaboramos  la conserva. Una vez esterilizados, se dejan secar boca abajo sobre un escurridor limpio para que al introducir el contenido muy caliente, no se rompan. También los podemos calentar suavemente en el horno hasta alcanzar los 120ºC, sin que se toquen.
     A las 24 horas de la esterilización y cierre se debe comprobar si a hecho el vació; para ello, ademas de observar si la superficie de las tapas se a hundido ligeramente hacia adentro, podemos golpearla con una cuchara de madera. Si el sonido es hueco, no esta bien cerrado.


Etiquetado y almacenamiento:


     Las conservas caseras bien hechas suelen durar alrededor de 18 meses. Una vez abierta debe conservarse en la nevera y consumir en poco tiempo. Las de verduras deben cocinarse unos 15 minutos en cualquier caso, antes de consumirlas, y terminarlas en 48 horas.
     Las etiquetaremos, indicando el contenido y la fecha de envasado, para un mayor control en el consumo. Guardándolas en un lugar fresco, seco y oscuro, con lo que lograremos una mejor conservación y durabilidad.



martes, 1 de mayo de 2012

JALEA DE MANZANA Y MENTA

Ingredientes:
1000 gr.
Manzanas limpias y cortadas en rodajas
1
Atadillo con 2 ramas de menta fresca y la cascara de un limón
1750 ml.
Agua

El zumo de 1 limón

Azúcar
3
Cucharadas soperas de menta fresca picada finamente

Elaboración:
     Cocer durante 25 minutos a fuego lento las manzanas, el atadillo y 1 1/4 de agua, removiendo de vez en cuando. Dejar filtrar en un colador de tela durante 6 horas sobre un recipiente adecuado. Se ponen los restos del colador y el resto del agua en una olla limpia y se cuece a fuego lento durante 20 minutos, y se repite la operación de filtrado. Se unen los líquidos resultantes y se miden. Pesar 500 gr de azúcar por cada 500 ml. de liquido, echar en una olla limpia el liquido, el zumo de limón y el azúcar.
     Hervir todo durante 10 minutos, removiendo bien para disolver el azúcar y se deja hervir 10 minutos más, hasta que el liquido cuaje. Se aparta del fuego y se deja reposar 10 minutos, es el momento de incorporar la menta picada. Se vierte enseguida en tarros esterilizados y calientes, se cierran herméticamente y se ponen al baño maría durante 15 minutos.



LICOR DE LECHE


Ingredientes:
1000 ml.
Leche
1000 ml.
Alcohol de 40º
1500 gr.
Azúcar de caña
100 gr.
Vainilla

El zumo de un limón pequeño

Elaboración:
     En un frasco de cristal se introducen todos los ingredientes. Se tapa herméticamente y se agita durante 15 minutos dejándolo después en reposo durante 30 días. Pasado este tiempo lo pasamos por un tapiz y lo introducimos en botellas.



LICOR DE MANZANA


Ingredientes:
2000 gr.
Manzanas golden maduras, limpias, partidas por la mitad y descorazonadas
1 ml.
Alcohol de 36º
1500 gr.
Azúcar

Elaboración:
     Colocamos todos los ingredientes en un frasco de cristal de boca ancha, lo tapamos herméticamente y se agita, dejándolo reposar durante 1 mes. Pasado este tiempo lo pasamos por un tamiz y lo colocamos en botellas.
     

LICOR DE MELOCOTÓN


Ingredientes:
4000 gr.
Melocotones maduros, enteros y pelados
2000 ml.
Anís dulce
1000 ml.
Anís seco
2000 gr.
Azúcar

Elaboración:
     Colocamos los melocotones en un frasco de cristal de boca ancha, junto con el anís y el azúcar. Lo tapamos herméticamente y lo dejamos reposar durante 2 meses. Transcurrido este periodo de tiempo, sacamos los melocotones, que podremos utilizar como postre, y pasamos el licor por un tamiz y se introduce en botellas.
     También os dejo este enlace ya que lo he encontrado muy interesante pinchar aquí.

LICOR DE FRESONES


Ingredientes:
400 gr.
Fresones limpios
100 ml.
Coñac
40 ml.
Alcohol de 40º (debe haber reposado durante un mes)
200 ml.
Agua
300 gr.
Azúcar

Elaboración:
     Colocamos los fresones en un frasco de cristal junto con el alcohol. Hacemos un almíbar con el agua y el azúcar, lo dejamos hervir durante 5 minutos, una vez frio añadimos el coñac y lo echamos en el frasco de cristal, se tapa herméticamente y se deja reposar durante 3 meses. Pasado este tiempo se destapa y se pasa por un tamiz, y se introduce en botellas.



MERMELADA DE ZANAHORIA


Ingredientes:
1000 gr.
Zanahorias peladas, cocidas al dente
500 gr.
Azúcar

Canela en rama y cascara de limón en tiras grandes
400 gr.
agua

Elaboración:
     Picamos parte de las zanahorias en dados pequeños y el resto la trituramos. Preparamos un almíbar a fuego medio, con el azúcar y el agua, una vez conseguido añadimos el resto de los ingredientes. Se deja la cocción a fuego lento durante 20 minutos, hasta alcanzar el estado de solidez duradera.



     Se retira del fuego y se quita la piel de limón y la canela en rama. Se vierte en tarros de cristal esterilizados y calientes. Después de cerrarlos herméticamente, se dejan a baño maría durante 15 minutos.



CONFITURA DE PIMIENTOS


Ingredientes:
1000 gr.
Pimientos rojos asados y limpios
600 gr.
Azúcar

Elaboración:
     Los pimientos limpios y enteros se mezclan con el azúcar y se ponen al fuego, sin añadir agua. Se empieza a remover cuando se ve que hay poco jugo y la mezcla empieza a pegarse. El punto de mermelada esta conseguido cuando el pimiento esté blando, cosa que acurre transcurridos unos 30 minutos de cocción aproximadamente.
     Una vez retirada del fuego, se vierte en tarros de cristal esterilizados y calientes. Después de cerrarlos herméticamente, se dejan a baño maría durante 15 minutos.



MERMELADA DE POMELO O DE NARANJA AMARGA


Ingredientes:
1000 gr.
Naranjas amargas limpias o pomelos limpios
1800 gr.
Azúcar
2000 ml.
Agua

Elaboración:
     Se lava bien la fruta y se parte en mitades, se sacan las pepitas y a continuación la pulpa de la cascara, esta la picamos finamente. La pulpa extraída se pasa por la trituradora hasta hacerla papilla y a continuación la pasamos por un pasapurés para extraer las fibras que no se han deshecho. En un recipiente ponemos al fuego la pulpa, el agua y la cascara. Se pone a hervir y cuando la cascara este tierna, pasados unos 30 minutos, se le añade el azúcar y se remueve hasta que espese.
     Una vez retirada del fuego, se vierte en tarros de cristal esterilizados y calientes. Después de cerrarlos herméticamente, se dejan a baño maría durante 15 minutos.



DULCE DE MEMBRILLO


Ingredientes:
1000 gr.
Membrillos cocidos, pelados, descorazonados y convertidos en puré
650 gr.
Azúcar
300 ml.
agua

Elaboración:
     Preparar un almíbar con el azúcar y el agua, cocer hasta conseguir un almíbar con punto fuerte, con el almíbar aun en el fuego añadimos el puré de membrillo y se remueve. Con este fuego y este movimiento hay que mantener la ebullición durante unos minutos, teniendo mucho cuidado con los salpicones. Pasado este tiempo, se retira del fuego, se deja enfriar un poco, lo vertimos en moldes, y lo dejamos enfriar por completo.
     El membrillo dura así mucho tiempo. Solo hay que guardarlo en un envase adecuado en el frigorífico.



MERMELADA DE LIMÓN


Ingredientes:
1000 gr.
Limones
1800 gr.
Azúcar
1500 ml.
Agua

Elaboración:
     Se pelan los limones, blanco incluido. En un recipiente a fuego vivo colocamos el agua y las cascaras finamente picadas. Se trituran los limones pelados y se cuelan para extraer todo el zumo. Cuando la cascara este tierna, lo que sucede a los 40 minutos aproximadamente, se le añade el zumo y el azúcar. Se remueve sin parar hasta que espese y brille, entonces tendrá cuerpo de mermelada.
     Colocar en botes calientes y esterilizados, cerrados herméticamente, y hervir a baño maría durante 15 minutos.



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